Entre las soluciones más escalables e innovadoras se encuentran unidades de almacenamiento de baterías solares en contenedores, que integran generación, almacenamiento y gestión de energía en un único paquete listo para implementar.
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La batería se alimenta mediante baterías de fosfato de hierro y litio (LiFePO₄) con una vida útil de más de 4 ciclos, un 6,000 % de profundidad de descarga y una mayor estabilidad térmica.
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Las LFP se han convertido rápidamente en el estándar de la industria para las nuevas baterías de ion-litio, ya que pueden soportar mejor altas temperaturas y no contienen metales tóxicos, lo cual las hace más seguras que las NMC.
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Arranca el proyecto StrOboBatt, cuyo objetivo es desarrollar nuevos materiales que mejoren la densidad energética y la compatibilidad medioambiental de las baterías de iones de litio.
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La vida útil de las baterías solares es diferente según su tecnología: las de litio (LFP/NMC) duran entre 10 y 20 años, mientras que las de plomo (AGM, Gel, estacionarias) duran entre 3 y 15 años.
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La norma NFPA 855 se aplica a todos los SAE estacionarios, incluyendo Li-ion, Plomo-Ácido y Flujo, en instalaciones que van desde residenciales hasta servicios públicos a gran escala. Un punto clave es el umbral de capacidad (kWh).
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